Cuerpo-mente: Los guías vitales del ser humano


Cuerpo-mente: Los guías vitales del ser humano

Todas las especies de este planeta (incluido el ser humano) actúan con patrones de comportamiento similares. Estos estándares de conducta se basan en impulsos bioquímicos que segrega el cuerpo a partir de los estímulos percibidos por los sentidos. 

Un estímulo es un hecho circunstancial externo o interno que es capaz de generar una reacción. Por ejemplo: si una persona y una vaca escuchan un ruido detrás de un arbusto (estímulo), ambos, como mínimo, se alertarán y estarán precavidos por si es un peligro y, ante el cual, decidirán correr, quedarse tranquilos o hacerle frente (reacción). 

Siempre que se produzca un estímulo, por pequeño que sea, generará una reacción proporcional a este. En el ser humano es muchas veces distinto porque pueden pesar mucho las experiencias vividas en el pasado, por lo que la emoción experimentada en un momento puntual puede ser magnificada o, por el contrario, subestimada. Por ejemplo, si colocamos a distintas personas cerca de un acantilado, unas ni se podrán acercar al borde y otras, en cambio, disfrutarán asomándose –diferencia basada en las experiencias y que generan distintos grados de miedo (infancias con progenitores más protectores o restrictivos, referencias visuales de caídas o golpes desde alturas en vídeos o en directo que se asocian, etc.)

El proceso de acción-reacción (Ley de Newton) en los seres vivos sucede a partir de una estrecha relación cuerpo-mente, cuya cadena de procesos es el siguiente: 

Estímulo – Percepción/Análisis – Actuación

El estímulo, una vez producido, se percibe por los sentidos, la mente lo analiza y desencadena la reacción química pertinente para que el cuerpo actúe (miedo, ira, euforia, tranquilidad, etc.). No deja de ser un mecanismo de supervivencia y gracias al cual estamos aquí a día de hoy.

El ser humano tiene una ligera diferencia en cuanto a procesamiento mental, digo “ligera” porque en los días que vivimos brilla por su ausencia y deja mucho que desear. ¿A qué me refiero? A la razón. Por lo tanto, el ser humano para sobrevivir se vale del raciocinio (mente) y del cuerpo (emociones). 

Cuando una persona se mueve solo por la mente, se suele decir que es una persona fría, poco empática, frívola, etc…y una persona movida solamente con la fuerza de las emociones sin sopesarlas lo suficiente, suele ser una persona considerada como impulsiva o pasional. El truco está en encontrar el equilibrio entre estas dos guías vitales, ya que el equilibrio es lo más importante para que todo fluya correctamente.

¿Cómo conseguir dicho equilibrio?

A continuación definiré de una forma genérica y teórica los rasgos de los dos tipos de personas según su manera de proceder ante las emociones, y qué haría yo en el supuesto de que quisiera cambiar dicha condición:

Una persona racional es la que actúa por un predominio mental, usando la razón y actuando en base a sus criterios analíticos. Suelen ser personas frías, poco empáticas con gente ajena, les gusta tener todas las situaciones controladas (incluso en el plano emocional) y suelen ser, en general, egoístas. 

Si estás leyendo esto, te identificas con el párrafo anterior y te va bien, sigue así. Por el contrario, si quieres cambiar, aprender a escuchar un poco más a tu interior y poder expresar de mejor manera cómo te sientes, aquí viene un consejo: 

Simplemente es no bloquear las emociones, dejarlas aflorar poco a poco. Si un día te encuentras triste, acéptalo en vez de decir “estoy bien”“no tengo que estar sintiendo esto” o “es innecesaria esta emoción”. Cambia esas palabras por un “sí, estoy triste, ¿cual ha sido la causa?”. El truco está en la aceptación de las emociones cuando vienen y vivirlas en el grado que tú veas necesario, pero vivirlas. Mientras no hagas daño a nadie, tus emociones las sientes por algo, así que “escúchalas”.

Si al comienzo te cuesta mucho abrirte a ellas o incluso percibirlas porque están muy bloqueadas, puedes hacer uso de boli y papel para escribir cómo te encuentras cada día: “estoy feliz”“estoy triste”“estoy neutro”“me levanté pensando en esto y me inquieta”“el comentario de mi novio/novia me sentó mal”, etc…tras escribir tu estado emocional, pregúntate: “¿qué puedo hacer para solucionarlo?””¿nada?””¿hablarlo con alguien?”.

Una persona emocional es la que actúa por sus emociones sin tener en cuenta el efecto que estas puedan causar, es decir, dejando el raciocinio a un lado. Cuando este comportamiento se establece en su mayor grado, hablamos de personas impulsivas, impredecibles e inestables emocionalmente

El fuerte de estas personas es que viven el momento presente en su máximo esplendor, tanto para lo bueno, como para lo malo. Cuando están felices, están muy felices y cuando están tristes, están muy tristes.

Si estás leyendo esto, te identificas con el párrafo anterior y te va bien, sigue así. Por el contrario, si quieres cambiar, aprender a controlar un poco más tu interior y no ser tan impulsivo/-a, aquí viene un consejo: 

Es simple y complicado a la vez, cuando te venga un impulso movido por una emoción, intenta controlarla y gestionarla. Es muy complicado, ya que las emociones son muy poderosas, pero es posible. La clave está en ser conscientes de por qué se produce ese impulso o ese deseo irrefrenable de algo. 

Ejemplo: estás de fiesta con tu pareja y unos amigos y, de repente, ves que una persona fuera del grupo comienza a hablarle a tu pareja (con o sin pretensiones). Una persona impulsiva en máximo exponente no contendría el ataque de celos y correría a amenazar a esa persona nueva o incluso llegaría al contacto físico. Otra con mejor gestión emocional, sabría que los celos es el miedo a perder algo que no es tuyo, pero que te importa (tu pareja no es tu posesión) y, seguramente, se limitaría a observar la situación (siempre que no se pase el límite). Ese simple hecho de conocer por qué se producen las emociones, es clave para aprender a gestionarlas. Aclaro que no es dejar de sentir emociones, sino en sentirlas pero sabiendo controlarlas.

El camino de la mejora

Lo primero que debes saber es que no es fácil tener un equilibrio absoluto mente-cuerpo durante toda la vida, ya que es un aprendizaje continuo y paulatino y contando con que habrá circunstancias para las que no estés preparado o preparada y te desbordarán (si no lo han hecho ya). 

¿Por qué comento lo de la dificultad? Porque en esta vida nada viene dado sin hacer nada, todo conlleva esfuerzo (menos la riqueza si la heredas). Por lo que si quieres mejorar como individuo, tienes que tener muy claro que no es un camino fácil al principio, aunque con el paso del tiempo se suaviza. 

Te animo a que saques fuerzas para obtener una versión mejor de ti mismo/-a, habrá días que costará más y otros en los que menos, pero lo importante es tener la voluntad de hacerlo, ¡ánimo!

AVISO IMPORTANTE: este blog refleja una opinión subjetiva de la vida basada en análisis a partir de experiencias propias y de diversas lecturas. No soy un profesional cualificado, solo expongo la visión que le contaría a cualquier persona querida a la que quisiera ayudar.

Adrián Vida Garcia, 31 oct. 2021